CONVIVAMOS PARA
ALLANAR
EL CAMINO DE LA
RECONCILIACIÓN
Comunicado de Prensa Semanal de Mons.
José Luis Chávez Botello, Arzobispo de Antequera-Oaxaca, difundido el
domingo 29 de Noviembre de 2015.
Para lograr un Oaxaca más unido, con más justicia y en paz no basta
estar en el camino, ni siquiera realizar algunas acciones sueltas de
reconciliación; es indispensable el esfuerzo de todos para caminar y avanzar
con menos dificultades y lograr lo que tanto anhelamos. Una manera efectiva de
allanar el camino es promoviendo la convivencia desde nuestras familias;
convivir es una necesidad fundamental para toda persona; solo conviviendo
adquirimos conciencia de nuestra identidad y del sentido de pertenencia, solo
en la convivencia sana con los demás nos superamos y disfrutamos la vida.
Rescatemos y fortalezcamos la convivencia desde el hogar. En cada
familia aseguremos la convivencia de manera sencilla pero efectiva: con el
saludo sincero al inicio del día, comiendo juntos al menos una vez al día;
compartamos cómo pasamos el día o la semana, lo que aprendimos o nos ayudó, lo
que nos agradó, lo que nos disgustó o nos dañó. Si los niños crecen aprendiendo
a comunicar en su familia lo que les pasa, irán adquiriendo confianza y
seguridad; aprenderán a escuchar, a valorar los consejos y el apoyo de quienes
los quieren, las aportaciones de otras personas.
Aprovechemos los domingos y las vacaciones para convivir un poco más en
familia: caminar juntos por el centro de la ciudad o espacios públicos de la
comunidad, asistir juntos a algún festival o evento deportivo, organizar un
paseo; mucho ayudaría ver juntos en casa alguna película de pasatiempo sano,
instructiva, con mensaje o enseñanza en valores. Aseguremos la Misa o
Celebración dominical, después convivamos un poco a la salida en el atrio;
ampliemos nuestra convivencia visitando a otros familiares o amigos,
participando en algún servicio a los demás.
Luchemos por cultivar la convivencia también en otros espacios: entre
vecinos, en barrios y comunidades pequeñas, en escuelas y lugares de trabajo.
En la convivencia sana descubrimos cualidades de los demás y las nuestras, se
crean lazos de mutuo apoyo y de amistad; son semillas de reconciliación y de
vida. Sería buena inversión si las autoridades civiles de los diferentes
niveles mejoraran los espacios públicos para la convivencia familiar,
promovieran festivales sencillos con periodicidad regular, canchas deportivas
en toda comunidad, orquestas o bandas de música y el arte. En esto, mucho
pueden hacer las organizaciones civiles, la iniciativa privada, los grupos
juveniles, las parroquias y los mismos ciudadanos. Es triste que haya
comunidades que, para el tiempo libre, solo ofrecen centros de vicio.
Aprender a convivir de manera ordinaria es un valor fundamental
necesario para todos y para toda la vida; vale la pena realizar este
esfuerzo hasta lograrlo; de seguro muchos problemas terminarían. La familia que
cultiva entre sus miembros la convivencia difícilmente se verá desintegrada y,
si sufre algún daño, más fácilmente lo sanará y se levantará. Hagamos de cada
hogar la primera escuela de convivencia sana; rezar, reflexionar juntos y
realizar una acción sencilla es algo que todos podemos hacer; nunca nos
arrepentiremos y sí veremos los frutos.
Necesitamos desintoxicarnos de falsas convivencias y modos de pasar el
tiempo libre que más bien dañan no solo el cuerpo sino también la mente:
adicciones, pasar diario varias horas frente a la T. V., la adicción al
internet en formas superficiales de relacionarse que más bien llevan a un mundo
ficticio, aíslan y nos dañan. Nuestro llamado respetuoso a todos a unir y no
dividir, a sumar y no restar, a limpiar y no ensuciar, a curar y no envenenar,
a construir y no destruir. Que la búsqueda de la verdad, del bien común y
de la unidad sean el motor de nuestras convivencias.
Diciembre es el mes oportuno para iniciar el rescate y fortalecimiento
de la convivencia en los hogares y en los espacios públicos de cada comunidad;
cada barrio, colonia o comunidad bien puede "apadrinar" cuidando el
espacio público más cercano, mantenerlo bien y dignificarlo con el apoyo de las
autoridades o de alguna organización. Entre más espacios públicos y de deporte
tengamos, bien aprovechados y con mantenimiento, tendremos menos vicios y menos
violencia en nuestros barrios y comunidades. Es tarea de todos; resultará mucho
más económico que construir cárceles.
Con mi
saludo y bendición para todos.
+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

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