miércoles, 2 de diciembre de 2015

CONVIVAMOS PARA ALLANAR EL CAMINO DE LA RECONCILIACIÓN: ARZOBISPO DE OAXACA


CONVIVAMOS PARA ALLANAR
EL CAMINO DE LA RECONCILIACIÓN

Comunicado de Prensa Semanal de Mons. José Luis Chávez Botello, Arzobispo de Antequera-Oaxaca, difundido el domingo 29 de Noviembre de 2015.

Para lograr un Oaxaca más unido, con más justicia y en paz no basta estar en el camino, ni siquiera realizar algunas acciones sueltas de reconciliación; es indispensable el esfuerzo de todos para caminar y avanzar con menos dificultades y lograr lo que tanto anhelamos. Una manera efectiva de allanar el camino es promoviendo la convivencia desde nuestras familias; convivir es una necesidad fundamental para toda persona; solo conviviendo adquirimos conciencia de nuestra identidad y del sentido de pertenencia, solo en la convivencia sana con los demás nos superamos y disfrutamos la vida.

Rescatemos y fortalezcamos la convivencia desde el hogar. En cada familia aseguremos la convivencia de manera sencilla pero efectiva: con el saludo sincero al inicio del día, comiendo juntos al menos una vez al día; compartamos cómo pasamos el día o la semana, lo que aprendimos o nos ayudó, lo que nos agradó, lo que nos disgustó o nos dañó. Si los niños crecen aprendiendo a comunicar en su familia lo que les pasa, irán adquiriendo confianza y seguridad; aprenderán a escuchar, a valorar los consejos y el apoyo de quienes los quieren, las aportaciones de otras personas.

Aprovechemos los domingos y las vacaciones para convivir un poco más en familia: caminar juntos por el centro de la ciudad o espacios públicos de la comunidad, asistir juntos a algún festival o evento deportivo, organizar un paseo; mucho ayudaría ver juntos en casa alguna película de pasatiempo sano, instructiva, con mensaje o enseñanza en valores. Aseguremos la Misa o Celebración dominical, después convivamos un poco a la salida en el atrio; ampliemos nuestra convivencia visitando a otros familiares o amigos, participando en algún servicio a los demás.

Luchemos por cultivar la convivencia también en otros espacios: entre vecinos, en barrios y comunidades pequeñas, en escuelas y lugares de trabajo. En la convivencia sana descubrimos cualidades de los demás y las nuestras, se crean lazos de mutuo apoyo y de amistad; son semillas de reconciliación y de vida. Sería buena inversión si las autoridades civiles de los diferentes niveles mejoraran los espacios públicos para la convivencia familiar, promovieran festivales sencillos con periodicidad regular, canchas deportivas en toda comunidad, orquestas o bandas de música y el arte. En esto, mucho pueden hacer las organizaciones civiles, la iniciativa privada, los grupos juveniles, las parroquias y los mismos ciudadanos. Es triste que haya comunidades que, para el tiempo libre, solo ofrecen centros de vicio.

Aprender a convivir de manera ordinaria es un valor fundamental necesario para todos y para toda la vida; vale la pena realizar este esfuerzo hasta lograrlo; de seguro muchos problemas terminarían. La familia que cultiva entre sus miembros la convivencia difícilmente se verá desintegrada y, si sufre algún daño, más fácilmente lo sanará y se levantará. Hagamos de cada hogar la primera escuela de convivencia sana; rezar, reflexionar juntos y realizar una acción sencilla es algo que todos podemos hacer; nunca nos arrepentiremos y sí veremos los frutos.

Necesitamos desintoxicarnos de falsas convivencias y modos de pasar el tiempo libre que más bien dañan no solo el cuerpo sino también la mente: adicciones, pasar diario varias horas frente a la T. V., la adicción al internet en formas superficiales de relacionarse que más bien llevan a un mundo ficticio, aíslan y nos dañan. Nuestro llamado respetuoso a todos a unir y no dividir, a sumar y no restar, a limpiar y no ensuciar, a curar y no envenenar, a construir y no destruir. Que la búsqueda de la verdad, del bien común y de la unidad sean el motor de nuestras convivencias.

Diciembre es el mes oportuno para iniciar el rescate y fortalecimiento de la convivencia en los hogares y en los espacios públicos de cada comunidad; cada barrio, colonia o comunidad bien puede "apadrinar" cuidando el espacio público más cercano, mantenerlo bien y dignificarlo con el apoyo de las autoridades o de alguna organización. Entre más espacios públicos y de deporte tengamos, bien aprovechados y con mantenimiento, tendremos menos vicios y menos violencia en nuestros barrios y comunidades. Es tarea de todos; resultará mucho más económico que construir cárceles.

Con mi saludo y bendición para todos.


+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca




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