martes, 27 de octubre de 2015

LAS LLAMADAS TRIBUS URBANAS. ARTÍCULO DEL PADRE JUAN ARCOS ARANA


LAS LLAMADAS TRIBUS URBANAS
(Primera Parte)

Artículo escrito por el Pbro. Juan A. Arcos Arana, Párroco de la Comunidad de santa Cecilia, en la ciudad de san Francisco de Campeche, Cam.

Un incidente entre jóvenes en una ciudad del centro del país hizo que, nuevamente, adquirieran cierto protagonismo los grupos llamados tribus urbanas, como los "Punk", "darketos" y "Emos".

El problema se dio, según el testimonio de una adolescente del movimiento Emo, porque los mencionados grupos "punk" y "darketos" están en desacuerdo con su estilo musical, que es una mezcla de las tendencias de aquellas agrupaciones. Dice la joven, en la entrevista publicada en un periódico: «Toda esa generación de los darks y punks, están enojados con los emos, pues dicen que somos su copia». Este acontecimiento ha causado tanto revuelo, que ha sido noticia comentada por muchos, e, incluso, en la Internet hay páginas en las que se han dado verdaderos debates sobre estos grupos. Los comentarios que más inquietud han causado son los vertidos sobre el llamado grupo "Emo" (por relacionarlo a emocional, emotivo).

El tema también ha llamado mi atención, por lo que he tenido que leer sobre este fenómeno de las llamadas Tribus Urbanas, las cuales, dice un sociólogo, son «comunidades emocionales desplazadas en el acontecer de lo moderno». Son nuevas formas de agrupación juvenil, en donde los adolescentes y jóvenes dicen encontrar lo que no logran hallar en sus propias familias. Son necesidades básicas, siendo las más sobresalientes las fuertes implicaciones emocionales, el sentido de pertenencia a un grupo, y la búsqueda de la identidad personal.

Nos encontramos ante un fenómeno que inició al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando aparece el desencanto juvenil ante un futuro sin esperanza, la pérdida de la identidad, y donde la pertenencia a un grupo determinado reemplaza la autoestima perdida, la cual se fortalece, porque en estos grupos el joven encuentra el apoyo y la comprensión que no tiene en la familia desintegrada, disfuncional o inexistente. En estos grupos, el joven suple una experiencia de apoyo y de seguridad, que, según el psicólogo Maslow, debe darse en la familia.

La desintegración familiar y la falta de posibilidades de un futuro de oportunidades se unen para formar una sociedad deshumanizada por la incomunicación, despersonalizada por un ambiente más individualista, por lo que los jóvenes buscan, y encuentran, una nueva opción para encausar sus inquietudes y frustraciones. Desde hace años, ante los cambios que se daban por la llamada Revolución Industrial, y luego el proceso de las grandes ciudades, ya se advertía de ciertos problemas sociales que se podían dar, especialmente en cuanto a la nueva comprensión del ser humano, que estaba siendo afectado en su experiencia más básica de vida como lo es la familia.

¿Qué cambios fueron tan impactantes? De la estructura de una economía manejada por la familia, se dio el paso a la industria; la familia tuvo de salir de casa para buscar trabajo. Esto afectó a los jóvenes, quienes ahora tienen más dificultad para realizar sus propios proyectos familiares. Además de que, para poder entrar en ese mundo de producción, cada vez es más necesaria la formación profesional, técnica y científica. Esta situación produce en el joven sentimientos de rechazo, de exclusión o de discriminación, pues es una minoría la que tiene acceso a dicha formación y, por ende, al mundo laboral.

Así, las relaciones familiares se vieron afectadas directamente por cuestiones relacionadas con el trabajo, pues los padres y los hijos ya casi no se ven, no dialogan, no conviven como familia. Los lugares de trabajo mueven a los integrantes de la familia, quienes viven casi solos y sin dialogar. En muchas familias hay hijos que viven casi solos, o que se sienten solos y sin que nadie los escuche. Esta situación afectó también la relación que se daba con la familia extensa (Abuelos, tíos, primos).

Ante esta realidad, coincido en la afirmación de que estas llamadas tribus urbanas son una opción para encausar en los jóvenes la necesidad de relaciones interpersonales, que debe darse en la familia, pero terminan siendo sólo una expresión de sus frustraciones e inquietudes; es decir, se trata de una alternativa negativa; opción que no existiría si la familia se ocupara de su misión.

Así, podemos concluir, que este fenómeno de las tribus urbanas tiene su raíz en la indiferencia social, la desintegración familiar y la falta de posibilidades de un futuro con oportunidades reales para la juventud.




No hay comentarios:

Publicar un comentario