¿POR QUÉ HOY
NECESITAMOS MISERICORDIA?
Artículo escrito
por el Pbro. Luis Fernando
Valdés, Doctor en Teología.
El Papa inauguró el Jubileo de la Misericordia, entre más de 50 mil
fieles y un gran despliegue de seguridad. ¿Por qué Francisco propone la
misericordia a un mundo amenazado por el ISIS, arrasado por guerras y
hambrunas, a una sociedad podrida por el narcotráfico y la corrupción? ¿Es esto
lo que realmente hoy necesita el mundo?
1.- El evento. El Papa Francisco cruzó el umbral de la Puerta Santa de la Basílica
Vaticana, acompañado por el Pontífice emérito, Benedicto XVI y decenas de
cardenales. Con esta ceremonia dio comienzo el Jubileo extraordinario de la
Misericordia.
El Santo Padre explicó el sentido de este gesto: “Entrar por la Puerta
significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a
todos y sale personalmente al encuentro de cada uno”. Y añadió que este Jubileo
“será un año para crecer en la convicción de la misericordia”. (Homilía, 8 dic. 2015)
2.- ¿Por qué un Jubileo de la Misericordia? El Obispo de
Roma explicó al día siguiente que la Iglesia “tiene necesidad” de un evento de
gracia como este Año Santo, ya que “en nuestra época de profundos cambios, la
Iglesia está llamada a ofrecer su particular contribución, haciendo visibles
los signos de la presencia y de la cercanía de Dios”.
Añadió que contemplar el amor de Dios por los hombres es lo que nos
puede ayudar a superar todo límite humano y a poner luz sobre la oscuridad del
pecado; de este modo podemos remover la causa de tal oscuridad que es el “amor
propio”, el cual toma “la forma de la búsqueda exclusiva de los propios
intereses, de placeres y de honores unidos a querer acumular riquezas, mientras
en la vida de los cristianos se viste a menudo de hipocresía y de mundanidad”. (Audiencia General, 9 dic. 2015)
3.- ¿Es real que la misericordia cambiar el mundo? Ante el panorama
de unos males sociales tan arraigados, no existe una solución mágica. Por eso,
parecería utópico proponer un tema religioso como la gran solución a los
conflictos globales.
El Santo Padre mismo se hace esta pregunta: “¿Es de ingenuos creer que
esto pueda cambiar el mundo?” Y su respuesta es importante: “Sí, humanamente
hablando es de locos, pero lo que es ‘necedad de Dios es más sabio que los
hombres y lo que es debilidad de Dios es más fuerte que los hombres’ (1 Cor
1,25).”
En otras palabras, Francisco responde que desde el punto de vista
humano, la misericordia no parece ser la solución, pero sí lo es desde la fe.
El Papa no ofrece una “medicina milagrosa”, sino que está convencido que la
apertura del hombre al perdón de Dios y a servir a los demás son la clave para
un verdadero cambio social.
4.- La Misericordia y el mejoramiento social. El Papa
explicó también que la experiencia de ser perdonados por Dios puede contribuir
realmente a “la edificación de un mundo más humano, especialmente en nuestro tiempo
en el que el perdón es un invitado raro en los ambientes de la vida humana”.
Y esta certeza de la misericordia no debe quedar el ámbito individual,
sino que debe reflejarse “en la necesaria obra de renovación de las
instituciones y de las estructuras de la Iglesia son un medio que debe
conducirnos a tener la experiencia viva y vivificante de la misericordia de
Dios”.
El Año Santo recién inaugurado trae una esperanza verdadera a este mundo
lleno de problemas sociales y conflictos bélicos, porque invita a un profundo
cambio personal –apoyado en el perdón sobrenatural–, para luego buscar la
transformación de las instituciones que pueden aportar un cambio real a la
sociedad.

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