LAS PRIORIDADES DE
FRANCISCO
2 de Diciembre de 2015
Artículo escrito por Mons.
Felipe Arizmendi Esquivel, Obispo de san Cristóbal de las Casas, Chiapas.
VER
El Papa Francisco no ha visitado
su propia tierra, Argentina, a la que ama mucho y en la que hay tantas personas
con quienes ha compartido su vida. No ha ido a otros importantes países. ¿Por
qué viene a México? Yo me imaginaba que no vendría. Y ¡qué grata sorpresa! Y
que venga a Chiapas, en concreto a San Cristóbal de Las Casas… Sé que algunos
sectores se opusieron a que viniera a nuestra diócesis. Opinaban que, si quería
encontrarse con los indígenas, que fuera a Tapachula… No saben lo que dicen…
¿Por qué no va con algunos amigos
suyos obispos que tiene aquí y en otras partes? ¿Por qué no va a ciudades más
importantes? Si fue a Brasil y a Estados Unidos, se debió a las jornadas
mundiales que ya estaban programadas: juventud y familia; pero aprovechó para
estar en Cuba, que pasa por momentos importantes de su transición. Vino a
Ecuador, Bolivia y Paraguay, países con bastantes limitaciones sociales y
económicas.
Nos está demostrando sus
prioridades: los pobres, los que sufren, las personas y los lugares donde más
se necesita el Evangelio de la misericordia, de la paz y la unidad. A San
Cristóbal viene primordialmente para encontrarse con indígenas, no sólo de
Chiapas, sino del país y de otras latitudes. De Guatemala, ya se han anotado
para participar.
Ha dicho explícitamente que su
primer motivo para venir a México es visitar a la Virgen de Guadalupe.
Pero con la inspiración de Jesús y de su Madre, que demostraron un amor
preferente a los pequeños, quiere estar con enfermos, presos, migrantes,
indígenas y ancianos. Va a Michoacán, por la violencia allí padecida, como un
signo de su preocupación por el narcotráfico y la inseguridad en todo el país.
Va a Ciudad Juárez, para estar cerca de tantos migrantes que padecen lo
indecible en su intento por llegar al Norte. Viene a San Cristóbal, para estar
con los marginados y excluidos, los indígenas. No excluye a los no indígenas,
pues la Iglesia es incluyente y multicultural, católica, con puentes de unidad.
El amor de Dios es para todos;
por ello, estará también con políticos, académicos y universitarios. Y es obvio
que también con obispos, sacerdotes, religiosas y seminaristas, en particular
con familias, niños y jóvenes.
PENSAR
El Papa Francisco nos ha
insistido en algunas prioridades, para él y para la Iglesia. Por ejemplo, nos
ha machacado que salir de la comodidad y la seguridad que nos da la estructura
eclesial para misionar las periferias geográficas y existenciales, es un reto
prioritario. A eso viene a México: a evangelizar, a misionar. Se podría quedar
cómodamente en El Vaticano y no complicarse la vida; pero no le importa
desgastarse para que nuestro pueblo tenga una vida digna, en paz, justicia y
amor.
Dice: “Es necesario mantener viva la solicitud por el anuncio a los que están
alejados de Cristo, porque ésta es la tarea primordial de la
Iglesia. No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros
templos”(EG 3). “Todos somos
invitados a salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que
necesitan la luz del Evangelio” (EG 20). “Fiel al
modelo del Maestro, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a
todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y
sin miedo. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a
nadie” (EG 23).
Y su insistencia, molesta para
muchos, sobre la prioridad de los pobres, para ser fieles al Evangelio: “El corazón de Dios tiene un sitio
preferencial para los pobres, tanto que hasta Él mismo se hizo pobre. Todo el
camino de nuestra redención está signado por los pobres” (EG 197). “Para la Iglesia, la opción por los
pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o
filosófica. Esta opción –enseñaba Benedicto XVI– está implícita en la fe
cristológica” (EG 198). “Sin la opción preferencial por los
más pobres, el anuncio del Evangelio corre el riesgo de ser incomprendido” (EG
199).
ACTUAR
Dispongamos el corazón para
escuchar el mensaje que Dios nos envía ya desde ahora por medio del Papa
Francisco, y convertirnos a una mayor fidelidad al Evangelio.

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