sábado, 7 de noviembre de 2015

POR UNA ECOLOGÍA INTEGRAL (SEGUNDA PARTE)


POR UNA ECOLOGÍA INTEGRAL (2)
Hacia una nueva cultura ecológica

Reflexiones en torno a la Carta Encíclica Laudato Si del Papa Francisco, compartidas por Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, y Mons. Juan Armando Pérez Talamantes, Obispo Auxiliar de Monterrey, en el Senado de la República con motivo del Foro “La pobreza y el cambio climático”.

2.- Presupuestos antropológicos

La premisa antropológica fundamental es la interconexión de todas las cosas, unas con otras. El hombre está en relación con el mundo natural, con los otros hombres en la historia, con Dios, de quien es imagen y semejanza. Esta interrelación afecta a todos, los problemas tienen que entenderse y enfrentarse con la responsabilidad del ser humano dentro del mundo natural, no como un extraño, fuera de ese mundo. De esta interrelación se desprende la responsabilidad de unos para con otros dentro de la casa común, como el Papa llama a la creación. Esta interrelación permite comprender la interdependencia de unos con otros, la corresponsabilidad colectiva por el bien común, el cuidado de la humanidad y de la casa en que vivimos.

Este “cuidado” no es un cuidado cualquiera, es un cuidado responsable y amoroso; el cuidado de la humanidad y la casa común no puede delegarse a la artificialidad, pues por más refinada que sea, dicha artificialidad no es un ser humano llamado a la trascendencia, incapaz de cuidar de alguien con amor, mucho menos con misericordia. El cuidado se refiere a una relación amorosa, no dominadora. La técnica es un medio que ayuda a este cuidado, ha de estar relacionada con la ética, la política, la economía y la ciencia para lograr una integralidad verdaderamente humana. Cada una de estas dimensiones sociales son parciales, es necesaria la complementariedad. Si se absolutiza una dimensión, el ser humano pasa a segundo término y la humanidad es tratada como medio y es instrumentalizado a favor de visiones aberrantes como la esclavitud, la trata de personas, la marginación y el descarte de personas en la sociedad. La solución a los grandes problemas de la humanidad necesita de un diálogo integral, tal vez frágil, pero dignamente humano.

El cuidado amoroso es expresión de la reacción humana ante la maravilla del mundo natural, ante el descubrimiento de sus propiedades y sus leyes, de sus ciclos y sus frutos. Una maravilla que todo ser humano sano, pudiera reconocer y compartir. El Papa reflexiona sobre la línea de la mística cósmica de San Francisco de Asís, el Santo Universal: el corazón humano culto experimenta sentimientos de belleza y expresiones de respeto y veneración por todo lo que existe y vive. La ciencia de la fe quiere proponer la luz de la Revelación hecha por Jesús, que nos revela la realidad de que en el origen más profundo de todo lo finito, más allá de donde la ciencia humana más aguda es capaz de intuir y deducir, en el principio está el Amor. La fe en Cristo es una luz, esta luz es la que ilumina la relación entre el ser humano, la casa común y El Creador. Jesús nos enseña la relación de solidaridad armoniosa en la creación entera.

Estos presupuestos antropológicos permiten formular la propuesta de una Ecología integral, que surge de un diálogo entre las ciencias de la vida y de la tierra, entre la religión y la técnica, entre la ecología y la economía, entre la política y la vida. Se trata de superar la ecología ambiental, que consideraba al hombre fuera del ambiente, como una razón proyectista que usa el ambiente. Hoy tenemos conciencia más clara de que el medio ambiente no es un objeto, fuera del hombre, sino que el hombre está dentro; es engendrado, nace, se desarrolla, vive y muere en él. La Iglesia invita a un diálogo, consciente de las preocupaciones que embargan los corazones cristianos, les presenta una síntesis de la teología católica sobre la creación; a los no cristianos, invita al diálogo sobre los problemas contemporáneos acerca de la casa común, invitando así toda persona disponible a colaborar por el bien común. Es un llamado al diálogo entre la ética cristiana, la investigación científica, la responsabilidad política acerca de la preocupación por el planeta y la solicitud por el cuidado de la casa común.

3.- La Encíclica Laudato Si del Papa Francisco

Las constantes que señalamos en la ESI, sobre el cuidado del medio ambiente, las encontramos en la Encíclica Laudato Si (Alabado seas, en español, tomado del famoso cántico de las creaturas de San Francisco de Asís) del Papa Francisco, aunque con variados énfasis.

Es su segunda encíclica, aunque en realidad es la primera, pues la Lumen Fidei, firmada por él, fue iniciada y casi terminada por Benedicto XVI. La encíclica consta de seis capítulos: lo que le está pasando a nuestra casa; el evangelio de la creación; raíz humana de la crisis ecológica; una ecología integral; algunas líneas de orientación y acción; educación y espiritualidad ecológica. El texto concluye con dos oraciones: una por nuestra tierra y otra cristiana con la creación. No obstante presentar algunas afirmaciones que podrían parecer demasiado técnicas -agotamiento de las reservas ictícolas, alto riesgo de gas metano, etc.-, el lenguaje es sencillo, como acostumbra el Papa Francisco.

Capítulo 1

En el capítulo primero, “Lo que le está pasando a nuestra casa” (17-61)17, el Papa se refiere al cambio climático, a la cuestión del agua, a la pérdida de la biodiversidad y a la deuda ecológica. Este primer capítulo, junto con el tercero, formaría parte del “Ver”, primer paso del clásico método ver - juzgar - actuar.

Capítulo 2

“El evangelio de la creación” es el título del segundo capítulo (62-100). Aquí el Papa relee los relatos de la Biblia en materia ecológica, y ofrece una visión general que proviene de la tradición judeo-cristiana, recordando que la existencia humana se basa en tres relaciones estrechamente conectadas: con Dios, con el prójimo y con la tierra.

Capítulo 3

La raíz humana de la crisis ecológica La situación actual en materia ecológica señala algunas causas de las desigualdades sociales ligadas a la relación con el ambiente.

1.- La tecnología: creatividad y poder. La tecnología da «a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero» La humanidad necesita «una ética sólida, una cultura y una espiritualidad».

2.- La globalización del paradigma tecnológico: El paradigma tecnocrático domina también la economía y la política; en particular: La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito. El avance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia.




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