POR UNA ECOLOGÍA
INTEGRAL (2)
Hacia una nueva cultura
ecológica
Reflexiones en torno a la Carta
Encíclica Laudato Si del Papa
Francisco, compartidas por Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de
Monterrey, y Mons. Juan Armando Pérez Talamantes, Obispo Auxiliar de Monterrey, en el
Senado de la República con motivo del Foro “La pobreza y el cambio
climático”.
2.- Presupuestos
antropológicos
La
premisa antropológica fundamental es la interconexión de todas las cosas, unas
con otras. El hombre está en relación con el mundo natural, con los otros
hombres en la historia, con Dios, de quien es imagen y semejanza. Esta
interrelación afecta a todos, los problemas tienen que entenderse y enfrentarse
con la responsabilidad del ser humano dentro del mundo natural, no como un
extraño, fuera de ese mundo. De esta interrelación se desprende la
responsabilidad de unos para con otros dentro de la casa común, como el Papa
llama a la creación. Esta interrelación permite comprender la interdependencia
de unos con otros, la corresponsabilidad colectiva por el bien común, el
cuidado de la humanidad y de la casa en que vivimos.
Este
“cuidado” no es un cuidado cualquiera, es un cuidado responsable y amoroso; el
cuidado de la humanidad y la casa común no puede delegarse a la artificialidad,
pues por más refinada que sea, dicha artificialidad no es un ser humano llamado
a la trascendencia, incapaz de cuidar de alguien con amor, mucho menos con
misericordia. El cuidado se refiere a una relación amorosa, no dominadora. La
técnica es un medio que ayuda a este cuidado, ha de estar relacionada con la
ética, la política, la economía y la ciencia para lograr una integralidad
verdaderamente humana. Cada una de estas dimensiones sociales son parciales, es
necesaria la complementariedad. Si se absolutiza una dimensión, el ser humano
pasa a segundo término y la humanidad es tratada como medio y es
instrumentalizado a favor de visiones aberrantes como la esclavitud, la trata
de personas, la marginación y el descarte de personas en la sociedad. La
solución a los grandes problemas de la humanidad necesita de un diálogo
integral, tal vez frágil, pero dignamente humano.
El
cuidado amoroso es expresión de la reacción humana ante la maravilla del mundo
natural, ante el descubrimiento de sus propiedades y sus leyes, de sus ciclos y
sus frutos. Una maravilla que todo ser humano sano, pudiera reconocer y
compartir. El Papa reflexiona sobre la línea de la mística cósmica de San
Francisco de Asís, el Santo Universal: el corazón humano culto experimenta
sentimientos de belleza y expresiones de respeto y veneración por todo lo que
existe y vive. La ciencia de la fe quiere proponer la luz de la Revelación
hecha por Jesús, que nos revela la realidad de que en el origen más profundo de
todo lo finito, más allá de donde la ciencia humana más aguda es capaz de
intuir y deducir, en el principio está el Amor. La fe en Cristo es una luz,
esta luz es la que ilumina la relación entre el ser humano, la casa común y El
Creador. Jesús nos enseña la relación de solidaridad armoniosa en la creación
entera.
Estos
presupuestos antropológicos permiten formular la propuesta de una Ecología
integral, que surge de un diálogo entre las ciencias de la vida y de la tierra,
entre la religión y la técnica, entre la ecología y la economía, entre la
política y la vida. Se trata de superar la ecología ambiental, que consideraba
al hombre fuera del ambiente, como una razón proyectista que usa el ambiente.
Hoy tenemos conciencia más clara de que el medio ambiente no es un objeto,
fuera del hombre, sino que el hombre está dentro; es engendrado, nace, se
desarrolla, vive y muere en él. La Iglesia invita a un diálogo, consciente de
las preocupaciones que embargan los corazones cristianos, les presenta una
síntesis de la teología católica sobre la creación; a los no cristianos, invita
al diálogo sobre los problemas contemporáneos acerca de la casa común,
invitando así toda persona disponible a colaborar por el bien común. Es un
llamado al diálogo entre la ética cristiana, la investigación científica, la
responsabilidad política acerca de la preocupación por el planeta y la
solicitud por el cuidado de la casa común.
3.- La Encíclica
Laudato Si del Papa Francisco
Las
constantes que señalamos en la ESI, sobre el cuidado del medio ambiente, las
encontramos en la Encíclica Laudato Si (Alabado seas, en español, tomado del
famoso cántico de las creaturas de San Francisco de Asís) del Papa Francisco,
aunque con variados énfasis.
Es
su segunda encíclica, aunque en realidad es la primera, pues la Lumen Fidei,
firmada por él, fue iniciada y casi terminada por Benedicto XVI. La encíclica
consta de seis capítulos: lo que le está pasando a nuestra casa; el evangelio
de la creación; raíz humana de la crisis ecológica; una ecología integral;
algunas líneas de orientación y acción; educación y espiritualidad ecológica.
El texto concluye con dos oraciones: una por nuestra tierra y otra cristiana
con la creación. No obstante presentar algunas afirmaciones que podrían parecer
demasiado técnicas -agotamiento de las reservas ictícolas, alto riesgo de gas
metano, etc.-, el lenguaje es sencillo, como acostumbra el Papa Francisco.
Capítulo 1
En
el capítulo primero, “Lo que le está pasando a nuestra casa” (17-61)17, el Papa
se refiere al cambio climático, a la cuestión del agua, a la pérdida de la
biodiversidad y a la deuda ecológica. Este primer capítulo, junto con el
tercero, formaría parte del “Ver”, primer paso del clásico método ver - juzgar
- actuar.
Capítulo 2
“El
evangelio de la creación” es el título del segundo capítulo (62-100). Aquí el
Papa relee los relatos de la Biblia en materia ecológica, y ofrece una visión
general que proviene de la tradición judeo-cristiana, recordando que la
existencia humana se basa en tres relaciones estrechamente conectadas: con
Dios, con el prójimo y con la tierra.
Capítulo 3
La
raíz humana de la crisis ecológica La situación actual en materia ecológica
señala algunas causas de las desigualdades sociales ligadas a la relación con
el ambiente.
1.- La tecnología: creatividad y poder. La tecnología da «a quienes tienen el
conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio
impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero» La
humanidad necesita «una ética sólida, una cultura y una espiritualidad».
2.- La globalización del paradigma tecnológico: El paradigma tecnocrático domina
también la economía y la política; en particular: La economía asume todo
desarrollo tecnológico en función del rédito. El avance de la ciencia y de la
técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia.

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