UN MATRIMONIO NO SE
ANULA
Artículo escrito por Mons. Felipe Arizmendi
Esquivel,
Obispo de san Cristóbal de las Casas, Chiapas.
VER
Muchas
personas han malinterpretado la decisión del Papa Francisco de agilizar los
procesos para declarar si un matrimonio fue nulo desde su celebración. En los
medios informativos, se dijo que facilitaba la anulación de los matrimonios, lo
cual no es verdad. Si un matrimonio se hizo como debe ser, el Papa no puede
anularlo. Lo que dispuso ahora, respondiendo a las inquietudes que obispos de
todo el mundo le presentaron el año pasado en el Sínodo Extraordinario sobre la
Familia, es sólo dar más facilidades para que no sean tan largos y engorrosos
los procesos que un tribunal eclesiástico realiza para definir si un matrimonio
fue nulo desde el inicio.
No es
lo mismo anular un matrimonio, que declarar que fue nulo desde su celebración;
es decir, que desde el principio no hubo verdadero matrimonio. Hasta ahora,
estos procesos son complicados, pues la Iglesia es muy respetuosa de la
naturaleza indisoluble del verdadero matrimonio; pero esto hace sufrir a
quienes celebraron su boda con irregularidades graves, y no lo pueden
demostrar. Quisieran recibir la comunión sacramental, y no lo pueden hacer.
Como se
interpretó mal la disposición del Papa, ya muchos casados por la Iglesia, que
se separaron y ahora viven con otra persona, se están acercando a la comunión,
porque se sienten ya perdonados; dicen que el Papa ya les abrió el camino a la
comunión sacramental. No han entendido las cosas y las interpretan a su
conveniencia.
PENSAR
Jesucristo
fue muy claro: “Lo
que Dios ha unido, no lo puede separar el hombre” (Mt 19,6). Ni el Papa puede
anular lo que Dios ha unido, como siempre ha enseñado la Iglesia. En su
decreto, el Papa varias veces recuerda el carácter indisoluble del matrimonio.
Habrían de leerlo bien. El Papa no puede cambiar lo que Dios ha establecido. Lo
que hace el Papa es facilitar los caminos para que los tribunales
eclesiásticos, y en particular los obispos, podamos resolver con más prontitud
los casos en que se pueda demostrar que no hubo verdadero matrimonio desde su
celebración religiosa.
¿Qué es
lo que hace nulo un matrimonio; es decir, que aunque se hubieran casado con
todos los ritos, incluso ante un obispo, no hubo verdadero matrimonio?
Esto
son algunos ejemplos: Si se casan a la fuerza, con amenazas, sin suficiente
libertad. Si no son conscientes de que el matrimonio es para siempre y con
apertura a generar y educar hijos. Si son inmaduros psicológicamente, lo cual
no es fácil de comprobar, pues la madurez psicológica no se alcanza
automáticamente con la edad. Si uno ya estaba casado por la Iglesia
anteriormente y engañó diciendo que no lo estaba. Si uno es homosexual, pues no
puede llevar una vida heterosexual. Si uno es impotente y no puede tener
relaciones sexuales. Si no se consuma el matrimonio con la relación sexual. Si
se excluyen los hijos; es decir, se casan, pero deciden no tener familia. La
esterilidad no es impedimento. Si hay un engaño grave, como ocultar que se
tienen hijos con otra persona, o que está casado por lo civil. Si uno de los
dos no está bautizado y no ha obtenido el permiso del obispo para un matrimonio
con disparidad de cultos. Si el sacerdote que les celebra no tiene facultades
para ello, si está suspendido, si está fuera de su territorio, o es falso
sacerdote. Hay otros casos, pero estos son los más comunes.
Si
después de casarse por la Iglesia, hubo problemas en la pareja, como violencia,
embriaguez, infidelidades, no se entendieron y se separaron, eso no anula el
matrimonio. Si ya tienen tiempo separados y uno de ellos ya vive con otra
persona, eso tampoco lo anula. Si el matrimonio estuvo bien celebrado, nadie,
ni el Papa, lo puede anular.
Si
alguien tiene dudas sobre la validez de su matrimonio, que acuda al tribunal
eclesiástico que hay en todas las diócesis, con el encargo de estudiar si hubo
alguno de estos impedimentos.
ACTUAR
Respetemos
la indisolubilidad del matrimonio. Si alguien se separó de su legítima esposa y
vive con otra, no puede acercarse a confesar y comulgar, pues sería una
contradicción, ya que no está en comunión con Cristo. Pero no están
excomulgados de la Iglesia; pueden ir a Misa, hacer oración, leer la Biblia,
bautizar a sus hijos, participar en grupos y retiros, ser apóstoles de Jesús.

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